El mundo atraviesa una etapa marcada por la inestabilidad, la fragmentación social y una disminución del optimismo colectivo, a cinco años del inicio de la pandemia. Así lo revela La Década Inquieta, el concepto central de la edición 2025 de Global Trends, un informe internacional que analiza cambios estructurales en valores, percepciones y comportamientos a escala global.
El estudio, elaborado por Ipsos a partir de encuestas a más de 33.000 personas en 43 países, describe un escenario donde la incertidumbre se ha convertido en una condición permanente. Lejos de ser una fase transitoria, este clima redefine la relación entre las personas, las instituciones, la tecnología y las marcas.
Fragmentación global y repliegue hacia lo local
Una de las principales tendencias identificadas es la coexistencia de visiones aparentemente contradictorias. Aunque el 64 % de los encuestados considera positiva la globalización, el 70 % manifiesta una preferencia por productos nacionales y crece el apoyo a medidas proteccionistas en distintos mercados.
La desigualdad económica aparece como un factor que profundiza la fragmentación social. El 78 % de las personas considera que las grandes diferencias de ingresos perjudican a la sociedad, en un contexto donde las grandes fortunas crecieron a un ritmo significativamente mayor que el año anterior. A ello se suma la inmigración como tema sensible: el 65 % sostiene que hay demasiados inmigrantes en su país, un indicador que aumentó cinco puntos en un año.
Estos datos refuerzan la percepción de un sistema que favorece a los sectores más poderosos. El 71 % cree que la economía beneficia principalmente a quienes ya concentran recursos, alimentando la idea de un modelo difícil de corregir y con escaso consenso social.
Tecnología e inteligencia artificial: entre expectativa y temor
La relación con la tecnología constituye otra de las tensiones centrales de la década. El 71 % considera que será clave para resolver desafíos futuros y el 72 % afirma que no puede imaginar su vida sin internet. Sin embargo, el entusiasmo convive con preocupación: el 56 % cree que el progreso tecnológico está destruyendo aspectos esenciales de la vida cotidiana.
La gestión de datos personales es uno de los puntos críticos. El 74 % expresa inquietud por el uso de su información, aunque el 47 % considera que existe una preocupación excesiva sobre la privacidad. En el caso de la inteligencia artificial, la opinión pública se mantiene dividida y con diferencias regionales marcadas: mientras en Asia predominan percepciones favorables, en Estados Unidos solo el 39 % tiene una visión positiva.
El impacto de la automatización en el empleo y la necesidad de nuevas capacidades laborales continúan siendo focos de debate sin consensos claros, reflejando una transición que aún no encuentra equilibrio.
Nostalgia y retorno a modelos del pasado
El informe también identifica un crecimiento del deseo de volver a sistemas previos. El 61 % afirma que le gustaría que su país “fuera como solía ser”, una tendencia que se ha intensificado desde la pandemia. Este repliegue convive con transformaciones sociales aceleradas y con debates cada vez más polarizados.
Por ejemplo, aumenta el acuerdo con la idea de que solo existen dos géneros, al tiempo que se intensifican discusiones sobre diversidad, inmigración, natalidad y políticas sociales. La coexistencia de expectativas opuestas dificulta la construcción de consensos amplios y refuerza la sensación de sociedades que avanzan en direcciones múltiples.
Confianza, el factor decisivo para marcas e instituciones
El debilitamiento de la confianza institucional atraviesa todo el análisis. El 56 % considera que “el sistema está roto” y la credibilidad en gobiernos y líderes empresariales se mantiene baja. Aun así, las expectativas hacia las marcas aumentan.
El 67 % prefiere comprar productos alineados con sus valores, el 77 % confía más en lanzamientos de marcas conocidas y el 81 % espera que las empresas apoyen causas relevantes sin perder rentabilidad. En paralelo, el 75 % percibe que la experiencia de cliente se ha vuelto demasiado automatizada, lo que plantea la necesidad de vínculos más empáticos en entornos digitales.
“Estamos frente a una década marcada por paradojas. Las personas buscan estabilidad, pero perciben mayor desconexión; valoran la innovación, pero temen su impacto; demandan progreso, pero se aferran a certezas del pasado”, afirmó Martín Tanzariello, Gerente de Marketing y Comunicación de Ipsos Argentina.
El informe concluye que, en este contexto, las organizaciones capaces de interpretar estas tensiones y ofrecer confianza, autenticidad y valor local estarán mejor preparadas para anticipar los desafíos del futuro inmediato.









