LIMA, julio de 2026.- La evolución del cómputo de alto desempeño (HPC, por sus siglas en inglés) redefine de manera acelerada la forma en que se diseñan, construyen y operan los centros de datos en América Latina y el Caribe. El crecimiento de aplicaciones basadas en inteligencia artificial (IA), machine learning, analítica avanzada y procesamiento masivo de datos eleva las exigencias sobre la infraestructura física que soporta estas cargas. Ante este escenario, operadores, gobiernos y empresas enfrentan la necesidad urgente de prepararse para una nueva generación de requerimientos tecnológicos.
La velocidad de esta transformación tecnológica quedó en evidencia durante el encuentro Data Center 4U Online Summit. En esta cita especializada, organizada por la compañía Panduit, diversos analistas del sector examinaron las dificultades actuales para responder a las demandas de procesamiento, eficiencia y disponibilidad operativa. Los nuevos entornos de IA modifican aspectos que van mucho más allá del equipamiento, alterando incluso la ingeniería de las instalaciones.
¿Cuáles son los desafíos en energía y enfriamiento?
Las necesidades contemporáneas de procesamiento masivo obligan a replantear la distribución eléctrica y los sistemas de gestión térmica en los edificios tecnológicos. Mientras los centros de datos tradicionales operaban con consumos relativamente moderados por rack, las arquitecturas preparadas para la IA pueden superar los 100 kilovatios por rack. Este incremento acelerado genera una presión inédita sobre el suministro de potencia y los sistemas de enfriamiento.
Aparte de las exigencias eléctricas, la conectividad y la fibra óptica resultan vitales para evitar la obsolescencia de las instalaciones diseñadas hace apenas una década. El mercado regional mantiene una tasa de crecimiento anual compuesta cercana al 12%, sustentada por inversiones en nodos estratégicos como São Paulo, Santiago, Bogotá y Querétaro. El éxito de estos complejos depende de una reconfiguración de sus sistemas térmicos y eléctricos para soportar densidades críticas.
¿Cómo impacta la sostenibilidad en la computación avanzada?
El consumo energético de las nuevas tecnologías transforma la sostenibilidad en un factor decisivo para la industria global. Los analistas coinciden en que el impacto ambiental de un centro de datos ya no puede medirse únicamente a través del indicador PUE (Power Usage Effectiveness). Para determinar el verdadero efecto ecológico, es necesario incorporar variables complementarias en la gestión de recursos.
- Consumo de agua (WUE): Evalúa el volumen del recurso hídrico empleado para la refrigeración de los sistemas de alto cómputo.
- Emisiones de carbono (CO2e): Mide los gases de efecto invernadero equivalentes generados por la operación diaria de la infraestructura.
- Eficiencia operativa de componentes: Analiza el ciclo completo desde la generación de energía hasta el rendimiento de la conectividad.
¿Por qué la soberanía digital se volvió una prioridad regional?
La dependencia global de los datos genera la necesidad de fortalecer la resiliencia digital dentro de los límites geográficos de cada nación. Los países de la región avanzan hacia modelos interconectados que evitan depender exclusivamente de infraestructuras ubicadas fuera de sus fronteras. La soberanía de los datos constituye un elemento estratégico tanto para los gobiernos como para las corporaciones privadas que desarrollan propiedad intelectual o gestionan información sensible.
Tanto los esquemas de georredundancia regional como los modelos de «embajadas digitales» protegen la información crítica bajo marcos regulatorios adecuados. La construcción de nuevos centros de datos debe alinearse con ecosistemas integrados que respondan a necesidades reales de cada mercado. De este modo, la protección de activos digitales se consolida como una ventaja competitiva fundamental en los negocios modernos.
«Con el tema de la inteligencia artificial, los gemelos digitales y machine learning es cuando está explotando otra vertiente importante para la computación de alto rendimiento», afirmó Joseba Calvo, vicepresidente senior de EPI LATAM. El experto advirtió que las inversiones deben responder a objetivos concretos de negocio, pues «hay empresas que compran los GPUs por comprarlos porque se hacen muy caros y no saben qué hacer con ellos».
Por su parte, Víctor Juárez, Business Development Manager for Data Centers para Panduit LATAM, explicó que las nuevas demandas modifican la distribución eléctrica y la infraestructura de fibra óptica. En concordancia, Deiber Zambrano, Business Manager South of Latam en Panduit, sostuvo que la evolución exige tres transformaciones básicas: conectividad para altas densidades, gestión térmica avanzada y arquitecturas eléctricas potentes. «Aquí la parte de potencia se está volviendo la gran preocupación a futuro de los sistemas de alto cómputo», afirmó Zambrano.
Finalmente, Giovanni King, presidente de la Asociación de Centros de Datos del Caribe, señaló que el desarrollo regional requiere un ecosistema integrado. «La evolución de los centros de datos del Caribe debe alinearse con una infraestructura digital regional que funcione como un ecosistema integrado y no como instancias aisladas por país», explicó King.
En conclusión, la adopción de la IA y tecnologías futuras como la computación cuántica continuará elevando los requerimientos de la infraestructura física. Las organizaciones que busquen liderar el mercado deben diseñar entornos flexibles, escalables y resilientes. «En este escenario, el éxito de los proyectos ya no dependerá únicamente de disponer de mayor capacidad de cómputo, sino de contar con infraestructuras capaces de sostener ese crecimiento de manera eficiente, sostenible y alineada con las necesidades estratégicas de cada organización», concluyeron los panelistas del encuentro organizado por Panduit.









