En un contexto donde la eficiencia operativa y la experiencia del usuario definen la competitividad, la inteligencia artificial está entrando en una nueva fase marcada por el ascenso de los súper-agentes, sistemas capaces de interpretar contextos, aprender del uso continuo y ejecutar procesos complejos. Esta evolución contrasta con los chatbots tradicionales, que operaban principalmente bajo reglas preconfiguradas y respuestas limitadas.
De acuerdo con Luis Ladera, director de Desarrollo de Negocios de DIMA, la transformación se explica por la combinación de IA generativa y automatización avanzada. “Estos súper-agentes pueden interactuar con los clientes o usuarios de forma más personalizada, gracias a que tienen una mayor capacidad para entender contextos, responder ante diversas situaciones, aprendiendo y mejorando continuamente. Además pueden ejecutar tareas más complejas, automatizando procesos entre varios agentes para crear flujos de trabajo completos, eliminando la necesidad de derivar tareas o actividades hacia operadores humanos”, afirmó.
Ladera añadió que esta nueva generación de agentes opera con mayor autonomía, ya que “no se limitan solo a responder solicitudes, sino que interactuando entre ellos pueden proporcionar diversas soluciones al usuario gracias a su capacidad combinada para analizar, interpretar, predecir y ejecutar solicitudes”. El impacto, según el especialista, se traduce en incrementos de productividad, reducción de costos y una experiencia del cliente más consistente.
El avance en el mercado peruano respalda esta tendencia. El informe más reciente de IDC sostiene que las empresas en el país invirtieron US $50,1 millones en servicios de IA durante 2024, un crecimiento interanual del 38,4%. Para 2025, 67% de las organizaciones planea aumentar su inversión en inteligencia artificial, lo que confirma una aceleración sostenida en la adopción de soluciones avanzadas.
“Estamos en un momento clave donde los principales sectores económicos ya han incorporado soluciones basadas en IA en sus productos, sus procesos productivos o administrativos”, indicó Ladera. Agregó que la ventaja competitiva dependerá de la calidad de los datos, el nivel de integración tecnológica, el mindset digital de cada organización y el alineamiento de estas iniciativas con los objetivos del negocio. “No importa el tamaño de la empresa, lo que marca la diferencia es la calidad y pertinencia de los datos, la velocidad de integración y la capacidad de anticipar, adaptarse y aprender en tiempo real”, puntualizó.
Las proyecciones son optimistas. IDC estima que la inversión en IA en el Perú mantendrá un crecimiento cercano al 20% anual hasta 2027. En este escenario, las organizaciones que logren digitalizar sus procesos —desde la atención al cliente hasta operaciones y análisis de información— serán las que liderarán sus sectores en los próximos años.
Ladera señala que la consolidación de un nuevo ecosistema empresarial está cada vez más cerca. Este entorno se sustentará en analítica avanzada, plataformas abiertas y capacidades humanas orientadas a la innovación: equipos capaces de aprender, colaborar y aplicar tecnologías diversas para decidir con mayor rapidez y precisión.









