La transformación digital en el sector logístico avanza a un ritmo acelerado, impulsada por la expansión del comercio electrónico y la necesidad de entregar productos con mayor eficiencia. Un informe de Precedence Research revela que el mercado global de automatización de almacenes, valorado en USD 18,81 mil millones en 2023, alcanzaría USD 95,45 mil millones para 2034, con una tasa de crecimiento anual compuesta (CAGR) del 15,9 %. Este panorama representa tanto una oportunidad como un desafío para empresas que buscan mantenerse competitivas.
La automatización logística no se limita a máquinas que transportan cajas. La inteligencia artificial (IA) y la robótica colaborativa están permitiendo que los almacenes operen con mayor precisión, anticipen demandas, reduzcan errores humanos y aceleren los tiempos de entrega. Esta revolución tecnológica impacta tanto a grandes empresas globales como a operadores logísticos en mercados emergentes, como el peruano.
En el caso de Perú, el crecimiento del e-commerce ha generado una mayor exigencia sobre los centros de distribución. Según la Cámara Peruana de Comercio Electrónico (CAPECE), el comercio electrónico creció un 17 % durante el primer semestre de 2024. Este aumento ha obligado a las empresas de sectores como retail, alimentos y moda a adoptar soluciones de automatización para responder a un consumidor más demandante.
Vanderlande, una de las compañías internacionales que lidera este proceso, ha venido consolidando su presencia en América Latina. Su enfoque incluye sistemas Goods-to-Person (GTP), robótica inteligente, soluciones de picking automatizado y tecnología basada en datos para analizar patrones de comportamiento y prever picos de demanda. Además, incorpora criterios de sostenibilidad con el uso de sistemas de energía regenerativa en sus operaciones.
Javier Mercado, Country Manager de Vanderlande Perú, explica que la automatización ya no es solo una ventaja competitiva, sino una necesidad operativa. “Los almacenes modernos deben responder a requerimientos como la precisión de los pedidos, el control del inventario en tiempo real y la reducción de tiempos de procesamiento. La inteligencia artificial aplicada a estos procesos permite tomar decisiones más rápidas y certeras”, señaló.
Estas soluciones también se integran con softwares de orquestación, que coordinan múltiples flujos logísticos simultáneamente, y con robots autónomos capaces de adaptarse a distintos entornos y tipos de mercancía. En muchos casos, las inversiones en automatización logran un retorno tangible en menos de tres años gracias a la optimización de recursos y la mejora en la experiencia del cliente final.
El reto, sin embargo, radica en la implementación gradual y la capacitación de los equipos humanos que convivirán con estas tecnologías. La automatización no implica necesariamente una reducción del empleo, sino una reconfiguración de los roles dentro de los almacenes y centros logísticos.
Para 2025, se prevé una aceleración en la adopción de estas herramientas, no solo en grandes hubs logísticos, sino también en empresas medianas que buscan escalar operaciones sin perder eficiencia. El futuro de la logística ya no depende únicamente de metros cuadrados o camiones, sino de cómo se integran datos, personas y máquinas para lograr un sistema ágil, predictivo y sostenible.









