¿Por qué la inteligencia artificial exige reestructurar la nube?
La carrera empresarial hacia la inteligencia artificial está provocando un efecto menos visible en el sector corporativo, pues las organizaciones tendrán que replantear dónde ejecutan sus aplicaciones, almacenan sus datos y gestionan sus procesos críticos. La firma de investigación IDC proyecta que para 2027 el 80% de las organizaciones deberá modernizar sus entornos cloud heredados ante las crecientes exigencias de procesamiento y almacenamiento que demandan estos avances tecnológicos. En el mercado peruano, esta transformación coincide con la expansión de servicios de nube pública, una industria que apunta a superar los US$2.300 millones hacia 2027.
Sin embargo, la expansión del modelo digital no implica que la totalidad de las operaciones deba trasladarse a entornos públicos. Cada vez más, las corporaciones necesitan combinar infraestructura privada, servicios de red e incluso centros dedicados, dependiendo de variables estratégicas como el rendimiento, la seguridad, la regulación vigente, los costos operativos y la sensibilidad de la información manejada.
¿Cómo beneficia la estrategia híbrida a la gestión corporativa?
«Las empresas ya no deberían plantearse la nube como una decisión de todo o nada. Algunas cargas necesitan escalar rápidamente, mientras que otras requieren mayor control sobre los datos o infraestructura dedicada. La clave está en poder decidir dónde ejecutar cada una y mantener esos entornos integrados», explica Enrique Solari, Director de Desarrollo de Negocios de DIMA.
Las demandas computacionales de la tecnología actual modifican los criterios de almacenamiento. El entrenamiento de modelos complejos, la inferencia y la analítica avanzada exigen altas capacidades de cómputo, pero no todas las tareas operativas requieren ejecutarse bajo una misma arquitectura técnica:
- Entornos públicos elásticos: Una aplicación que requiere un crecimiento acelerado se beneficia directamente de la flexibilidad y la capacidad de rápida escala que ofrecen los servidores compartidos en la red.
- Entornos privados dedicados: Los sistemas críticos, las bases de datos sensibles o los flujos con requisitos específicos de privacidad, baja latencia o soberanía justifican el uso de servidores locales o privados.
La tendencia hacia este modelo combinado es cada vez más evidente en el sector. Un informe reciente de IDC reveló que el 88% de los compradores de servicios cloud consultados en 2024 estaba implementando o avanzando de forma decidida hacia una estrategia híbrida.
¿Qué sectores lideran la adopción de esquemas híbridos en el Perú?
Para las empresas peruanas, la capacidad de integrar diversos entornos digitales será especialmente relevante en industrias altamente reguladas como banca, telecomunicaciones, salud y gobierno, donde conviven la innovación técnica, las exigencias normativas y el manejo de información confidencial.
«La ventaja de una estrategia híbrida no consiste en tener más infraestructura, sino en utilizar cada entorno donde genere mayor valor para el negocio. Rendimiento, seguridad, regulación y costos deben definir dónde vive cada carga», señala Enrique Solari, vocero de DIMA.
¿Cuál es la perspectiva para el mercado cloud rumbo al 2027?
De cara a 2027, la nube híbrida dejará de ser entendida como un simple punto intermedio entre la infraestructura propia y los servidores públicos. Su valor estratégico residirá en ofrecer la flexibilidad necesaria para adaptar la arquitectura informática a cada necesidad operativa.
Aparte de la velocidad de migración, la próxima ventaja competitiva en el sector tecnológico dependerá directamente de qué organización aprenda a decidir mejor dónde ejecutar cada uno de sus procesos críticos. La planificación cuidadosa entre la seguridad privada y la escala pública definirá el éxito de las inversiones en los próximos años.









