La conmemoración del denominado Blue Monday, considerado el día más triste del año, ha puesto de relieve una tendencia creciente en la gestión de las emociones: el uso de la tecnología como confidente. Según una reciente investigación de Kaspersky, el 21% de los latinoamericanos que utilizan herramientas de Inteligencia Artificial (IA) admite conversar con chatbots cuando experimenta decaimiento o tristeza. Esta práctica, motivada por la inmediatez y la ausencia de juicios, conlleva peligros significativos para la protección de la información personal.
El fenómeno se acentúa en fechas donde convergen factores como el clima invernal en el hemisferio norte, el retorno a la rutina laboral y las obligaciones financieras post-navideñas. En este contexto, los usuarios perciben a los entornos digitales como espacios seguros para el desahogo. Más que una simple herramienta de consulta, la IA está asumiendo un rol de acompañamiento psicológico informal, lo que incentiva a las personas a compartir detalles íntimos con mayor confianza de la que tendrían en otros canales.
¿Quiénes son los usuarios más vulnerables?
El estudio identifica una clara brecha generacional en la adopción de estas tecnologías para fines afectivos. A nivel global, la Generación Z y los millennials encabezan la estadística, con un 35% de ellos afirmando acudir a estas herramientas ante el malestar emocional. Por otro lado, apenas el 19% de las personas mayores de 55 años utiliza la IA con este propósito. Este comportamiento refleja un cambio estructural en cómo las nuevas generaciones procesan sus sentimientos, integrando plataformas digitales en su bienestar mental sin dimensionar las implicancias de seguridad.
Si bien la interacción parece privada, la mayoría de los chatbots son propiedad de corporaciones comerciales. Esto significa que la información compartida, incluyendo estados de ánimo y relatos personales, puede ser almacenada y procesada para entrenar modelos, mejorar servicios o personalizar publicidad. Aparte de la recopilación legítima de datos, existe el peligro latente de ciberataques.
Riesgos de seguridad y robo de identidad
La exposición de datos sensibles en plataformas de conversación automatizada abre la puerta a múltiples vulnerabilidades. María Isabel Manjarrez, investigadora de seguridad del Equipo Global de Investigación y Análisis de Kaspersky, profundiza sobre las consecuencias de estas interacciones sin cautela:
“Al ‘hablar’ con chatbots de IA sin cautela, los usuarios pueden enfrentar riesgos de privacidad. Como cualquier plataforma digital, estas herramientas pueden presentar fallas de seguridad o ser vulneradas, derivando en la filtración de conversaciones personales que expongan información sensible. También existen bots falsos diseñados para obtener datos personales con fines maliciosos, como fraudes, robo de identidad o extorsión, lo que incluso puede impactar emocionalmente a los usuarios”.
Además de la seguridad técnica, la experta resalta que la información proporcionada por estos sistemas no siempre es precisa y jamás debe sustituir el acompañamiento profesional.
¿Cómo proteger la información personal al interactuar con IA?
Para mitigar los riesgos asociados al uso de chatbots, especialmente en momentos de vulnerabilidad emocional, se recomienda seguir protocolos estrictos de higiene digital.
- Revisión de políticas: Es fundamental leer los términos de privacidad para entender cómo se utilizarán los datos. Algunos servicios permiten configurar la cuenta para evitar que las charlas se usen en el entrenamiento de modelos.
- Limitar datos sensibles: Se debe evitar compartir información identificable como nombres completos, direcciones, fechas de nacimiento o detalles bancarios. Las conversaciones con bots no gozan de confidencialidad absoluta y podrían ser accesibles para terceros en caso de una brecha de seguridad.
- Verificación de fuentes: Utilizar únicamente plataformas reconocidas reduce el riesgo de caer en bots maliciosos diseñados para recolectar datos. Soluciones de seguridad robustas pueden ayudar a bloquear enlaces sospechosos.
La investigación de Kaspersky se realizó en noviembre de 2025, encuestando a 3,000 personas en 15 países, y subraya la importancia de integrar la seguridad digital como parte del autocuidado personal.









