El inicio del año trae consigo una radiografía compleja del ánimo social a escala internacional. Según el más reciente estudio global Predictions 2026, realizado en 30 países, la población mundial recibe el nuevo ciclo con una mezcla de esperanza y cautela. Si bien el 71% de los encuestados confía en que este año será mejor que el anterior, este sentimiento positivo convive con señales de alerta financiera y climática.
El análisis, desarrollado por la consultora Ipsos, destaca que el optimismo actual es prudente y está atravesado por la incertidumbre. A pesar de que dos de cada tres personas consideran que 2025 fue un año difícil para su país, la expectativa de recuperación anímica se sostiene.
¿Qué preocupa a la economía global?
El panorama financiero se mantiene bajo presión. Casi la mitad de la población mundial (48%) considera posible que su país entre en recesión durante los próximos doce meses. Aparte de la inquietud por el crecimiento, existe un temor latente en los mercados bursátiles, donde el 39% de los consultados prevé un posible colapso.
La tecnología juega un rol dual en estas expectativas. Por un lado, el 67% de las personas anticipa una pérdida de empleos impulsada por el avance de la inteligencia artificial; por otro, un 43% reconoce que esta transformación también podría generar nuevas oportunidades laborales.
¿Cuáles son los riesgos sociales y ambientales?
La seguridad y el cambio climático ocupan un lugar central en la agenda pública. El reporte indica que el 59% de la ciudadanía espera disturbios de gran escala, lo que sugiere que la conflictividad social será un factor determinante en 2026. En paralelo, la crisis ambiental genera consenso: el 80% cree que las temperaturas seguirán en aumento y el 69% anticipa la ocurrencia de más fenómenos climáticos extremos.
Martín Tanzariello, Gerente de Marketing y Comunicaciones de Ipsos Argentina, analiza este contexto: «Predictions for 2026 nos muestra que, incluso en contextos de volatilidad, las personas buscan recuperar previsibilidad y construir nuevas formas de bienestar. El optimismo crece y se diversifica, especialmente entre quienes priorizan tiempo de calidad, actividad física y equilibrio emocional. Para las marcas, estas señales funcionan como un mapa anticipado de expectativas y estados de ánimo, una guía para ajustar estrategias, leer mejor la sensibilidad social y diseñar propuestas que conecten de manera más genuina y auténtica con las personas».
¿Hacia dónde giran los hábitos personales?
Ante la saturación del entorno, se observa un giro marcado hacia el bienestar individual. El 82% de los encuestados planea dedicar más tiempo a sus vínculos cercanos, mientras que el 75% tiene la intención de incrementar su actividad física. Además de buscar salud, existe una tendencia a la desconexión: el 37% asegura que intentará reducir su uso de redes sociales.
El deporte funcionará como un catalizador emocional colectivo. El 59% de la población mundial afirma que seguirá el Mundial de Fútbol 2026, consolidando al torneo como un evento de alto impacto social.
El caso particular de la región
En el contexto latinoamericano, países como Argentina muestran niveles de esperanza superiores al promedio global. A pesar de una evaluación crítica del pasado reciente, el 83% de los argentinos está convencido de que 2026 será un mejor año, superando la media mundial del 71%.
Rosario Espinosa, Chief Client Officer de Ipsos Argentina, comenta sobre este fenómeno local: «Argentina muestra un notable rebote emocional: crece la confianza en el futuro y se consolida la idea de un 2026 más favorable. Esta combinación de optimismo y expectativa social es clave para comprender las oportunidades que se abren para gobiernos, marcas y organizaciones».
Este panorama sugiere que, si bien existen desafíos estructurales en economía y seguridad, la resiliencia y la búsqueda de calidad de vida marcarán la pauta del comportamiento social en el año que comienza.








