En un contexto donde los teléfonos inteligentes concentran múltiples funciones, las calculadoras continúan ocupando un lugar central en la educación y en diversas actividades profesionales. Lejos de quedar relegadas, estos dispositivos mantienen su vigencia en entornos donde la precisión, la confiabilidad y la validación académica resultan determinantes, especialmente en disciplinas vinculadas a la ciencia, la tecnología, la ingeniería y las matemáticas.
Durante 2025, el mercado peruano registró una alta demanda de calculadoras científicas, impulsada por necesidades educativas y técnicas. Este comportamiento se reflejó en el desempeño de la serie ClassWiz de Casio, que se posicionó como la más vendida del año y alcanzó el 75 % de participación en el segmento de calculadoras científicas, incluso con preventas agotadas.
El crecimiento del sector responde a tendencias que se proyectan hacia 2026. A nivel global, la expansión de los estudios STEM y la digitalización de los sistemas educativos continúan generando demanda por herramientas especializadas, diseñadas exclusivamente para el cálculo y el análisis matemático, sin depender de aplicaciones ni conectividad permanente.
Uno de los factores clave que explica esta vigencia es la confiabilidad y la validación académica. Instituciones educativas en América Latina mantienen lineamientos estrictos sobre el uso de dispositivos autorizados en evaluaciones y exámenes estandarizados. Modelos gráficos como el CG-100 cumplen con estándares internacionales y permiten trabajar ecuaciones y gráficos de forma similar a los textos académicos, sin comprometer la transparencia de los procesos de evaluación.
Otro elemento relevante es la concentración y productividad. A diferencia de los celulares, las calculadoras están diseñadas para enfocarse únicamente en operaciones matemáticas. La ausencia de notificaciones o aplicaciones paralelas permite que estudiantes y profesionales mantengan la atención en tareas que requieren cálculos prolongados y exactitud constante. A ello se suma la durabilidad de estos dispositivos, concebidos para soportar años de uso continuo en entornos escolares y universitarios.
En el ámbito profesional, las calculadoras siguen siendo herramientas habituales en sectores técnicos y científicos. Estudiantes de secundaria y preuniversitarios, colegios de alto rendimiento, universitarios de ingeniería, economía o estadística, así como docentes en procesos de capacitación continua, recurren a estos equipos para resolver matrices, ecuaciones y análisis de datos de manera directa y precisa.
La independencia tecnológica constituye otro de los argumentos centrales. En actividades como minería, construcción remota, exploración geológica, laboratorios con restricciones electrónicas o evaluaciones estrictas, el uso de celulares no siempre es viable. Las calculadoras operan sin conexión a internet, cuentan con baterías de larga duración y no interfieren con otros equipos sensibles, lo que las hace funcionales en condiciones exigentes.
“La calculadora no necesita conexión a internet, no depende de apps ni de constantes actualizaciones. Su uso sigue siendo inmediato, se enciende y se empieza a usar. Pero su valor no radica solo en la sencillez, ya que las calculadoras Casio están diseñadas para resolver operaciones avanzadas que muchas aplicaciones de celular no pueden, por lo menos no con la misma precisión ni claridad”, señaló César Lau, especialista académico en Casio Latinoamérica.
Finalmente, la evolución tecnológica ha reforzado el rol de estos dispositivos sin alterar su esencia. Las tendencias actuales apuntan a pantallas con mayor capacidad visual, diseños sostenibles e integración con ecosistemas digitales educativos. Estas mejoras buscan ampliar las experiencias de aprendizaje, manteniendo la simplicidad operativa que caracteriza a las calculadoras.
De cara a los próximos años, la discusión no gira en torno a una competencia entre celulares y calculadoras, sino al reconocimiento de funciones distintas. En entornos donde la exactitud, la seguridad y la claridad son prioritarias, las calculadoras continúan siendo una herramienta vigente, alineada con las exigencias académicas y profesionales que siguen creciendo en la región.









