Durante el primer semestre del 2025, el Perú registró 748,2 millones de intentos de ciberataques, según cifras de FortiGuard Labs. Este panorama evidencia un riesgo digital crítico tanto para corporaciones como para usuarios particulares que gestionan datos sensibles. En un país donde el 37% de los hogares posee una computadora, según la Encuesta Nacional de Hogares (ENAHO), la protección de activos digitales se ha vuelto una prioridad de prevención básica.
Nataly Risco, Country Product Manager AIO & Commercial de ASUS Perú, destaca que la seguridad actual trasciende la creación de contraseñas. «Es clave que los dispositivos dispongan de tecnologías de seguridad de nivel empresarial que combinen autenticación biométrica, encriptación de datos y gestión remota, brindando a las organizaciones y a sus usuarios la tranquilidad de que sus activos digitales están protegidos de punta a punta», explica la directiva.
¿Cómo fortalecer la gestión de accesos personales?
El uso de herramientas para generar y almacenar claves largas y únicas es el primer paso para evitar la reutilización de credenciales. Además de una contraseña sólida, la implementación de la autenticación multifactor añade una capa de doble verificación indispensable. Tanto el envío de códigos por mensaje como el uso de aplicaciones específicas de validación reducen drásticamente la probabilidad de accesos no autorizados por parte de terceros.
¿Qué hábitos sencillos evitan fraudes digitales?
La verificación de enlaces y remitentes antes de compartir cualquier dato es una medida preventiva de alto impacto. Ante comunicaciones inesperadas que soliciten información confidencial, lo más recomendable es ingresar directamente al sitio web oficial de la entidad. Aparte de este hábito, mantener los dispositivos actualizados es vital, ya que los parches de software corrigen vulnerabilidades técnicas que los ciberdelincuentes suelen explotar.
¿Por qué son necesarias las copias de seguridad cifradas?
Para mitigar el impacto de una posible pérdida de datos, es fundamental realizar respaldos regulares en servicios de nube o discos externos. Estas copias deben estar debidamente cifradas para asegurar que los documentos más valiosos permanezcan inaccesibles ante una brecha de seguridad. La resiliencia de un equipo depende, en gran medida, de la constancia en estas prácticas digitales de respaldo.









